¿Cómo respirar con mascarilla a más de 30º y no agobiarse?

Elegir un tejido adecuado y una respiración que ayude a mantener la calma son dos buenas estrategias para sobrellevar la situación.

Cuando el termómetro supera los 30º y el uso de mascarilla es de obligado cumplimiento, el desastre está servido. Aunque su empleo está integrado en la conciencia social, son pocos quienes la llevan de forma correcta. La cuestión es que respirar con ella en estas circunstancias cuesta, pero llevarla con la nariz al descubierto, en la barbilla o con los flancos al aire no sirve de nada. 

“Hay que recordar que ninguna medida aislada, como el uso de mascarillas, protege completamente del virus. Su combinación con el distanciamiento social y el lavado de manos es la que proporciona los máximos beneficios preventivos de la infección hasta que dispongamos de una vacuna efectiva”.

Pese a la incomodidad extra que el verano supone respecto a este elemento, existen formas para tolerarla mejor. Elegir un tejido adecuado o una buena técnica de respiración pueden transformar la experiencia de insufrible a aceptable.

Las mascarillas certificadas como tales (ya sean de un solo uso o reutilizables) han superado el test de respirabilidad. Esto supone que el aire que llega a través de su tejido es suficiente para mantener las funciones del organismo. 

“Según recomendaciones provisionales de la OMS, las mascarillas (médicas o higiénicas) estudiadas por expertos, tienen una capacidad aceptable para permitir respirar a través del material de las mismas. Algo que que se comprueba midiendo la resistencia máxima inhalatoria y exhalatoria”.

Tampoco existe riesgo de hipercapnia (una enfermedad derivada de altos niveles de dióxido de carbono en sangre) por el uso de mascarilla. Por lo que la preocupación manifiesta en entornos digitales por el riesgo de reabsorber el CO2 expulsado en la exhalación cuando se lleva mascarilla es falsa. La razón es que están diseñadas para frenar las gotas que albergan el virus, con un diámetro mucho mayor que el de las citadas moléculas.

Debido al potencial desabastecimiento de mascarillas quirúrgicas y su impacto medioambiental, la recomendación para personas sanas es elegirlas higiénicas y reutilizables. Entre las decenas de tejidos con los que se han fabricado, existen algunos más indicados para quienes sienten cierta fatiga. La primera recomendación de los expertos es elegir materiales que hayan sido sometidos a tests de eficacia en la filtración. “Además, un buen diseño requiere que estas mascarillas de tela sean multicapa, resistentes al agua y con buen ajuste facial”, comparte Herruzo, que apunta a las de algodón como las mascarillas higiénicas más frescas.

Muchas de estas mascarillas cuentan con un filtro que se intercala entre dos capas, aunque con frecuencia no es necesario y de hecho su ausencia facilita la respiración. “Aumentar el número de capas de tejido puede mejorar su eficacia de filtrado, pero hay que asegurarse que permiten respirar bien”, exponen desde la UAM. Como indican los catedráticos, las mascarillas de algodón puro en dos capas sólo retienen el 18% de las partículas. Las de cuatro el 19%… pero la respiración se complica más.

Los tejidos con mejores resultados en eficacia de filtración han sido: dos capas de algodón quilter de alta calidad o dos de tela gruesa de batista. También una doble capa con interior de franela y exterior de algodón (con una capacidad de filtración del 70-80%). “Pero incluso mejores resultados han obtenido materiales como el tyvek, pero sin fibra de vidrio. Su eficacia se aproxima al 85-90%”, indican.

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